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Dos jóvenes chinos regresaban a primera de la mañana de una larga noche de fiesta. Con algo de alcohol aún en sus venas, les dio un repentino calentón y aprovechando la soledad del amanecer, aprovecharon un puente cercano a un polígono industrial para dar rienda suelta a la pasión (¡sí, en plena calle!).

No cayeron, eso sí, en pensar que algún deportista o 'abuelete' madrugador (de esos que anda a las 8 de la mañana aunque esté lloviendo a mares y a los que les encanta mirar obras) pudiera pasearse por allí en ese justo instante.

Tuvieron tan mala suerte que, además, de toparse con uno, les tocó el 'viejo verde' de turno que detuvo su camino y se puso a mirarles descaradamente durante unos segundos.

La pareja le increpa y el 'voyeur' hace caso omiso a las críticas de ambos. ¿Decidieron parar de mantener relaciones sexuales? Para nada: ambos decidieron acabar la faena, vestirse y para casa a 'dormir la mona'.