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Un equipo de seis personas de distintas profesiones y perfiles vivirá durante un año encerrado en un domo junto a un volcán en una isla hawaiana. El objetivo es simular las duras condiciones a las que se verían sometidos los astronautas eventualmente destinados a Marte. De esta forma, la agencia espacial norteamericana se prepara para posibles misiones con humanos en el futuro.

El encierro dio comienzo el pasado viernes. Los seis voluntarios entraron en el espacio, un círculo de apenas 11 metros de diámetro y 6 de alto, sin nada de aire fresco ni privacidad. Durante su estancia se alimentarán de conservas, como el atún enlatado. Apenas tendrán una camilla y un escritorio para su uso particular. Unas condiciones de convivencia muy estrecha, que solo podrán eludir si se ponen su traje espacial para salir. Igual que sucedería en Marte.

De concluirse con éxito este experimento se habrán sentado las bases para una posible expedición al 'planeta rojo' con tripulación humana.