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Dicen que lo de Sebastián es un auténtico milagro. O puede que solo una concatenación afortunada de hechos aleatorios. Pero el caso es que sigue vivo pese al brutal accidente que sufrió. Regresaba de fiesta con unos amigos y no se le ocurrió otra cosa que sentarse en la barandilla del balcón a 17 pisos de altura. “Nos llamó”, cuenta su amigo, “y cuando miramos se desplomó”

Las cámaras de seguridad grabaron el brutal impacto de Sebastián contra el techo de un parking y contra un coche. “Cuando iba cayendo soñaba que levitaba. Sentí el golpe pero no desperté, desperté en el hospital”, cuenta el joven. Un caída desde 40 metros que inexplicablemente sólo le dejó una fractura de pelvis y de fémur.