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Los mosquitos 'cazan' guiados por el CO2 de la respiración animal y su calor corporal

Si sabemos como cazan los mosquitos será más fácil escapar de ellos. Según el estudio que publican en Current Biology, los mosquitos detectan con mucha facilidad el olor del dióxido de carbono (CO2) que se desprende de la respiración de los animales y humanos. Ese es el estímulo que les atrae y les avisa de que una posible presa anda cerca . Una vez están sobre la pista, identifican visualmente la presencia de un objeto destacado que concuerde con el cuerpo de un ser vivo y, finalmente, lo acaban de detectar mediante su calor corporal.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores del Caltech introdujeron 20 mosquitos hembra dentro de un túnel de viento en el que se podían insertar diversos estímulos controlados individualmente. Primero se testó la capacidad olfativa de estos insectos, ya que experimentos previos con moscas de la fruta habían demostrado que los olores atractivos las ponían en alerta y las hacían notar con más facilidad otro tipo de elementos. Así que en un primer experimento se insertó una alta concentración de CO2 en el túnel imitando la respiración humana y en una segunda prueba de control se añadió una concentración más baja.

Después de seguir el comportamiento de los mosquitos con cámaras y con un software 3D para determinar sus pautas de vuelo, se constató que los insectos no mostraban ningún tipo de interés en el ambiente del segundo túnel. ¿Y la importancia del olor? Se respitió el mismo experimento, pero esta vez se introdujo CO2 y y sudación humana y voilà. “En conclusión, podemos decir que estos insectos sólo se sienten atraídos por humanos, por ejemplo, después de haber detectado el olor de su respiración”, afirma Dickinson.

“Pero para tener un estudio completo debíamos separar las tres capacidades de recepción de estímulos de los mosquitos”, recuerda el investigador, que explica que volvieron a realizar el mismo experimento pero cambiando la caja negra por unos cubos de cristal -para que no fueran visibles-, uno a temperatura ambiente y otro a unos 37 grados, igual que el cuerpo humano. El resultado fue que los insectos, independientemente de la presencia de CO2 en el túnel, se sentían irremediablemente atraídos por los objetos calientes.

Este último experimento demostraba que las capacidades de los mosquitos son independientes las unas de las otras; es decir, pueden notar el calor de un objeto sin verlo ni olerlo y pueden sentirse atraídos por un olor sin necesidad de que esté relacionado a un cuerpo visible ni fuente de calor. 

Así que, a partir de los patrones de vuelo extraídos de los experimentos, el equipo del Caltech pudo determinar que estos insectos primero reciben un estímulo olfativo a una distancia de hasta 50 metros, gracias al cual son guiados hasta el cuerpo, que pueden distinguir hasta entre 5 y 15 metros y luego, a menos de 1 metro, ya pueden notar su calor corporal. Y una vez los tres requisitos han sido cumplidos, se lanzan al ataque.

El equipo considera que estos datos pueden ayudar a crear antimosquitos más eficientes que los actuales, aunque reconocen que sigue siendo casi imposible evitar sus picaduras. 

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