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Un ciudadano británico ha protagonizado un bochornoso episodio en un taxi británica. Colin Riley, un delincuente con más de 100 delitos a sus espaldas, decidió morder al conductor que le llevaba a casa debido a unas copas de más que tenía en sangre.

Paul Tostevin, el taxista agredido, decidió decirle a Riley que dejara de comer en su coche, ya que le estaba ensuciando la tapicería.

El delincuente no tuvo problemas en pegarle varios golpes hasta que, harto de discutir, se abalanzó hasta su posición y decidió hacerle un 'Mike Tyson', es decir, arrancarle de cuajo un trozo de oreja.

No se soltó de ella en 30 segundos y tuvo que ir al hospital a que le dieran varios puntos de sutura.

Riley fue detenido sumando un cargo más a su largo historial y ha sido condenado a un año de cárcel. Por su parte, el taxista ha caído en una profunda depresión y ha tenido que tomarse un descanso para poder recuperarse de lo ocurrido.