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Las avispas tienen esa poderosa capacidad de estropear con su sola presencia toda una comida familiar al aire libre. En verano revolotean alrededor de la comida en cuanto sacamos un plato y es incomodísimo estar intentando disfrutar del almuerzo mientras nos exponemos a que nos pique una o, lo que es peor, a tragarnos una que se ha quedado pegada a la salsa del pollo.

Aunque una de las soluciones más drásticas es atacarlas con un paño de cocina, lo cierto es que de esta forma nos arriesgamos a que nos piquen y encima no van a hacer que desaparezcan todas, porque continuarán llegando a la mesa.

Lo mejor entonces es fabricarnos un remedio casero que consiga mantenerlas alejadas durante el tiempo que el almuerzo esté sobre la mesa.

Hay varias formas de espantarlas, pero aquí os mostramos las más efectivas:

El trozo de carne en una botella, es la trampa número uno por excelencia. Consiste en introducir un trozo de carne a la parrilla en una botella de plástico que habrás rellenado de agua por debajo. Lo mejor es colgarla en un soporte. La avispa que entra al olor de la carne es difícil que pueda salir por el mismo lugar que ha entrado. Lo normal es que quede aturdida y acabe flotando en el agua.

Limones con clavos de olor:

Una de las más recomendables es la de partir dos o tres limones por la mitad e introducirles varios clavos de olor. El aroma que desprende esta especia es absolutamente desagradable para ellas por lo que se mantendrán alejadas.

Velas perfumadas:

Sí, amigos, las típicas velas que venden en los chinos con olor a fresa penetrante, a las avispas les horroriza. Con encender un par de velas alrededor de la comida conseguiréis mantenerlas alejadas durante el rato que estéis comiendo. Eso sí, mucho cuidado con apagarlas una vez que hayáis terminado.

Rodajas de pepino:

Tampoco les gusta el pepino a las avispas. Por ello, será muy efectivo si cortas uno en rodajas y lo colocas debidamente alrededor de un plato. No se acercarán.