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Lo más triste en el caso de este pequeño es que sus padres no parecen asqueados con su accidente, sino más bien divertidos a juzgar por su reacción. Cuando el niño llora y pide a gritos una toalla para lavarse, sus progenitores no acuden desinfectante en mano sino con el móvil para grabar el drama de su vástago

El caso es que el menor llevó al extremo su reacción de asco, con un terrible llanto que en boca de un adulto se hubiera convertido, a buen seguro, en palabrotas y blasfemias. Y da igual que el excremento sea de origen humano o animal. 

Y la ocurrencia de los padres, de nuevo esclavos del 'smartphone', obtuvo más de 200 mil reproducciones en YouTube.