sábado, 26 septiembre 2020 20:58

15 objetos que desaparecieron sin dejar rastro

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Hay un estrato social de personas en España, gente que ahora mismo tienen desde 38 a 52 años para qu

Hay un estrato social de personas en España, gente que ahora mismo tienen desde 38 a 52 años para quienes el mundo cambió demasiado deprisa. Mucho más, en todo caso, que a sus padres y abuelos. Son personas a los que les invade un sentimiento de nostalgia, de pérdida del vivir que, a menudo, se preguntan dónde quedó su mundo. Un mundo que ya no existe. “Es por ello que nos sorprendemos contando 'batallitas' a nuestro hijos cuando tan solo tenemos 45 años. Y es que si recordamos, nuestros padres no nos contaban 'batallitas' a nuestra edad. Eran nuestro abuelos quienes lo hacían con nosotros”, dice Ignacio Elguero, periodista y autor del libro 'Cosas que ya no decimos,, no hacemos, no existen', de la Editorial Planeta.Y puede ser cierto. Los 45 de cualquiera en la actualidad no se parecen en nada al os 45 de su padre y menos aún a los de su abuelo. “Solo hay que coger una foto del PROU de nuestros padres, nuestro COU o el segundo de bachillerato de la actualidad para darse cuenta”, apunta Elguero. Somos y nos vemos más jóvenes. Unos jóvenes que sienten la pérdida de su mundo infantil y juvenil mucho antes que las generaciones pasadas. Según el autor, las nuevas generaciones, de algún modo, no saborean su mundo infantil, un mundo contenido en buena medida en internet. En cambio, “nosotros si tuvimos ese tiempo que creó un sentimiento de pertenencia en los que nos rodeaba”. Los tiempos y cambios se aceleran y, ahora, en muy poco tiempo, muchas de aquellas cosas han quedado en el olvido cuando no han desaparecido del todo. 1.- Papel de calco: Cuando tú eras un crío el papel de calco era necesario en el colegio. Es cierto que no tanto como los lápices, las gomas de borrar o las cartillas de Rubio. Pero lo eran. ¿Para qué? Para multitud de trabajos manuales y, por supuesto, para dibujo. Pero no solo en el colegio había papel de calco. En las oficinas, mutualidades y ventanillas de la administración estaban casi en cada mesa y negociado. Era un antecedente directo de la fotocopiadora y en el 'cole' era visto a menudo como un elemento proscrito por cuanto servía para hacer duplicados de apuntes, trabajos y láminas de dibujo técnico.Las usábamos tanto, que las agotábamos como los bolis BIC, hasta que no quedaba nada de carbonilla en la cara de copia. Y es que el asunto del ahorro también era una constante en el hogar.

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