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El alcohol no es bueno para la salud pero a una chica británica de 24 años, Eva Addison, le vino bien tomarse una copa de gin-tonic una noche que salió con sus amigos. Después de bebérsela empezó a notar que tenía un hinchazón en la clavícula, además de sufrir sudores nocturnos y erupciones. 

Ella, que creyó que le había dado alergia el cóctel, acudió al médico interesada por ello y le diagnosticaron un cáncer poco común llamado linfoma de Hodgkin, según informa el diario Daily Mail. 

“Miro hacia atrás, y de una manera el alcohol me salvó la vida. Llevaba sintiéndome mal desde hace tiempo, y cada vez que bebía volvía sentía una hinchazón y mucho dolor“, cuenta Addison. “Cuando fui al médico de cabecera me dijeron que no había nada de qué preocuparse”, aseguró.

El consumo de alcohol provoca dolores muy fuertes porque afecta al ganglio linfático, razón por la que la joven experimentó los síntomas pensando que era una alergia. Addison se sometió a quimioterapia y cuenta que se sentía “muy cansada y con muchos dolores, era incapaz de ponerme en pie. Tenía 23 años y me sentí como una persona de 90”

Este tipo de cáncer solo se desarrolla en unas 1.900 personas al año en el Reino Unido que suelen tener edades de 20 y 70 años. La joven, ya dada de alta, quiere concienciar de su caso para transmitir la importancia de reconocer los síntomas de manera inmediata.