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1Los más críticos aducen que antes había disciplina en los colegios, una educación más estricta y que

Los más críticos aducen que antes había disciplina en los colegios, una educación más estricta y que, a diferencia de lo que pasa hoy en día, los alumnos terminaban sus estudios 'sabiendo'. ¿Es que hoy no se aprende? Sostienen los más refractarios a algunos de los cambios que ha experimentado la educación en España que en las aulas se reproducen algunos de los problemas que se dan en el seno de muchas familias: Hemos pasado de educar bien a los hijos, en casa y en el cole, a malcriarlos. O lo que es lo mismo, si en casa se lo damos todo, en el 'cole' consiguen resultados con el mínimo esfuerzo.Por contra, los menos favorables a las fórmulas pedagógicas del colegio de los años 80, parecen aliviados por la mayoría de cambios educativos. “El rol del profesor está cambiando y su papel es convertir alumnos pasivos en alumnos activos”, aseguran satisfechos. Hablan del final de los moldes caducos de la educación tradicional y de la introducción del pensamiento crítico y creativo en las escuelas.En todo caso, es indiscutible que el ecosistema de las aulas en los colegios ha cambiado. Por supuesto, lo básico no. Los niños siguen siendo niños y comparten características e inclinaciones propias de su edad. Antes o después. Pero el entorno, las formas de relación entre los chavales y entre éstos y el profesor, sí que han variado. Al igual que el espacio entre familias y profesores. Vamos a recordar cómo éramos: 1.- Salir de clase como un carbonero, pero tiznado con tiza: Todo depende si un día te tocaba salir mucho a la pizarra. Estaba asumido que el profesor tenía que fastidiarse y salir con el jersey de lana y cuello de pico rojo cubierto del polvillo que se desprendían de las tizas de mala calidad que se utilizaban en el cole. Incluso podía ocurrir que un educador tuviera problemas de alergia a la tiza. ¡Qué se le va a hacer! Se pasaba el día estornudando y evitando escribir en el encerado. Eran gajes del oficio.  Pero, ¿y cuando el que tenía que pringarse era el alumno? ¡Era un asco!Por fortuna, con la irrupción de las nuevas tecnologías, ha llegado la pizarra electrónica. Así, los alumnos crecen y se forman en un entorno 2.0 y el 'profe' alérgico a la tiza no se va dejando la pituitaria pro las esquinas.

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