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Todos alguna vez hemos perdido momentáneamente alguna prenda a la hora de recoger la ropa tendida. Dependiendo de la confianza que tengas con el vecino del bajo, puede dar mayor o menor vergüenza llamar a su puerta para que te lo devuelva. También influye qué prenda es la que ha volado desde las cuerdas hasta el patio ajeno. Si es una camiseta, bajas sin problema. Si es lencería, depende del cariño que le tengas.

A la protagonista de este vídeo se le voló un sujetador negro de encaje. Le daba pavor llamar a la puerta del vecino, pero tampoco quería perder la prenda. En esa difícil tesitura, la mujer optó por un método de rescate de lo más especial: afinar su puntería con una caña de pescar.

Eso sí, desconocía que su vecino estaba grabando su hazaña al otro lado del cristal.