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Las relaciones de pareja son muy complicadas, eso está claro. Los altibajos son normales y se pueden superar pero lo malo llega cuando sucede todo lo contrario y se tiene que poner punto y final al amor. Aunque la felicidad entre dos personas parezca difícil de conseguir, un estudio publicado por la Charles University de Pagra ha demostrado que se puede alcanzar si uno es el dominante en todos los aspectos de la convivencia.

Así han señalado que las relaciones en las que las dos personas intentan buscar la igualdad son menos felices y terminan más rápido de lo previsto, por mucho que las personas se quieran con locura. Por el contrario, los que admiten que son distintos y uno de los dos es el dominante tienen mayor éxito. A veces, la media naranja tiene que ser diferente.

Aunque pueda parecer algo totalmente negativo, el estudio destaca que la búsqueda de la mejor manera de afrontar los más y los menos de la pareja es un reto que hace que se mejore la habilidad de plantar cara a todos los problemas que surjan entre los novios o el matrimonio.

Un 24% de los encuestados han dicho que las mujeres son las que más llevan la relación como parte dominante y muchos confirman que prefieren esto a que la influencia sea exactamente igual. Los responsables del estudio explican que les irá mal “si los dos individuos que forman la pareja buscan ser la parte dominante, incluso en los conflictos más simples, tratarán de escalar y ganar la competición”. Sin embargo, si la posición de cada uno está determinada todo irá sobre ruedas.