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Rachel Gow, una joven británica de 29 años residente en Lancashire, se ha quitado la vida después de sufrir una dura depresión que le provocaba el estar aún soltera y no haber tenido hijos antes de los 30, según publica el diario 'Metro'. 

La joven, que trabajaba en un hospital en Lancashire, no aceptaba de buen grado que sus familiares tuvieran una mejor situación personal que ella y que ya tenían su vida prácticamente resuelta. Por ello y con el miedo presente a que su novio pudiera dejarla, decidió dejarle un simple mensaje de texto en el cual le deseaba “lo mejor en su futuro” y se quitaba la vida en su casa.

Gow sufría graves problemas personales desde el año 2011, fecha en la que su madre murió de cáncer a los 66 años. Conoció a su pareja y se fueron a vivir juntos. Todo iba a la perfección hasta que una serie de discusiones entre ambos desencadenó la situación.

Según el forense, la joven británica tenía todo atado para cometer el suicidio. Nadie esperaba tan trágico final, ya que en ese momento pasaba por un buen momento personal. El análisis determinó que Rachel Gow había fallecido como resultado de inhalar helio.