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Después de varios sucesos de brutalidad policial ocurridos en Estados Unidos, la Comisaría de la ciudad de Loweel, Massachusetts, ha ideado una peculiar campaña de acercamiento hacia sus vecinos. Como si se tratase de un control, los agentes paran a varios vehículos y les realizan una serie de preguntas.

En esta ocasión, en vez de preguntarles a qué velocidad circulaban o requerirles el carnet de conducir, les hacen cuestiones relacionadas con la navidad. Por ejemplo, les preguntan por los regalos que tienen que comprar a sus hijos estas Navidades. Y sí, como por arte de magia, esos juguetes aparecen en la mano del agente de policía.

A través de un sistema de comunicación inalámbrica, otros agentes compran los productos en una juguetería cercana, los envuelven y se los hacen llegar a sus compañeros. Así, estos dan regalos a los conductores, y no las habituales multas.