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Una situación muy precaria y la enfermedad de su mujer le empujaron a emprender su sueño. Un sueño de vida digna y cómoda. David Portes es un caso digno de estudio y encarna la capacidad creatividad y la superación humana.

Obligado trabajar desde muy temprana edad, tan solo estudió hasta sexto curso. Tras casarse se mudó a Río de Janeiro para mejorar y se instaló en una casucha de madera en una de las favelas más gigantescas de toda Sudamérica, como cuenta El Confidencial.  Tras algunos empleos que no cuajaban la amenaza de desalojo por impago se cernía sobre su familia. Fue entonces cuando su esposa cayó enferma. Y por no tener, no tenía ni los cuatro euros que costaban las medicinas que ella necesitaba.  Al final un micropréstamo de un amigo le solucionó la papeleta con un poco de dinero. 

¿Qué hizo con el dinero? En vez de comprar las medicinas compró chucherías y los vendió en la calle. En pocas horas ganó más de doble de lo invertido en dulces. Y entonces sí compró el medicamento y devolvió el préstamo.  Compró más mercancía y hoy es uno delos mayores expertos de street marketing del mundo. Cobra 5.000 euros por cada charla que imparte a empresarios de multinacionales como Shell, Motorola o Samsung. 

Y es que tras las primeras golosinas llegaron un aumento de actividades, un puesto callejero y el invento del tele-marketing a principios de los 90. Y es que cuando notó, por ejemplo, que las ventas de dulces estaban cayendo por culpa de las campañas oficiales contra las caries. Y para conquistar a su clientela, se le ocurrió crear una cartilla de fidelización: al completarla, sus clientes ganaban una limpieza dental gratuita, gracias a un acuerdo comercial con un dentista. En poco tiempo, además, fue el rey de las promociones y el e-commerce de dulces.

Y hoy en día, su puesto callejero sigue funcionando en el centro de Río, con  tres empleados y un número de atención al cliente, venta online, entrega a domicilio y una clientela fiel. Con todo eso consigue facturar hasta 1.500 reales por día (500 euros. David ya no se dedica a la venta. Ahora es un consultor de marketing muy solicitado. Ha publicado un libro que ha vendido más de 30.000 ejemplares e imparte varias conferencias por semana en todo el país. Y, cobra de 5.000 a 6.500 euros por cada charla que imparte a empresarios de multinacionales del calibre de Shell, Motorola y Samsung.