Compartir

Un hombre de Denia (Alicante) decidió terminar con el ruido que originaba un local que estaba justo al lado de su vivienda y no optó por otra cosa que colocar lapidas y dos ataúdes en el patio, que comparte con el restaurante en cuestión, para espantarle a la clientela.

El propietario del restaurante no daba crédito a lo sucedido y explicaba a los medios de comunicación que desde que abrió el local se ha encontrado con numerosos impedimentos para ejecutar su trabajo en un pequeño restaurante situado en el centro de la ciudad costera.

Las lápidas no fueron las únicas 'maniobras' utilizadas por este vecino para impedir y boicotear el trabajo de este empresario. En las zonas del patio más cercanas a las ventanas que dan al comedor del local, colocó prendas íntimas como varios sujetadores, calzoncillos e incluso pijamas con bastante suciedad. 

Los ataúdes en cuestión se veían a la perfección desde el restaurante, según afirmaban algunos de los clientes. Y más aún, si como es el caso, estos fueron colocados en un andamio para que tuviera mucha más presencia. 

“Este señor busca un conflicto y hacernos daño. Está deseando destrozar nuestro negocio y, con ello, dejar a nueve familias sin empleo”, lamentaba Juan Carlos Villar, dueño del establecimiento.

Por el momento, el propietario del restaurante ha decidido tapar los sorprendentes 'regalos' de su vecino con una plancha blanca. La situación ha llegado incluso al ayuntamiento de Denia que le ha remitido una respuesta que deja las cosas tal y como están: no se puede actuar porque hay propiedad privada de por medio.

Mientras tanto, el impacto económico negativo está ahí y por ello no descartan llevar a su vecino a los tribunales. ¡Esto sí que es que te tengan manía!