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Los animales se convierten en numerosas ocasiones en los mejores confidentes de muchas personas, especialmente cuando están enfermas. Aguantan lloros, lamentos y situaciones complicadas. Siempre están cuando se les necesita. Aunque para muchos pueda sonar a tontería para otros es fundamental tenerlos a su lado durante el día a día.

Un ejemplo que explica a la perfección la historia de Sheila Marsh y Bronwen. Esta ciudadana británica se encuentra a punto de morir y antes de que se produzca tal situación, pidió a los médicos que le dejaran despedirse de su caballo.

Los miembros del hospital Royal Wigan Infirmary (Reino Unido) le concedieron a este jubilada su último deseo: la bajaron al parking del centro hospitalario y compartió los últimos minutos de confesiones y llantos junto con Bronwen, al cual cuidaba desde hace casi cuatro años.

“Fue un momento muy emotivo. Estaba llorando mucho y las enfermeras también. Ella amaba a sus caballos y adoraba a todos los animales. Tenía caballos, perros, gatos y animales”, apuntaba su hija en declaraciones al 'Mirror'.

La situación era irreversible, por lo cual los médicos decidieron y permitieron que Marsh tuviera ese último capricho. Así lo explicaba el propio director del centro, Andrew Foster, a los medios de comunicación que estaban presentes a la salida del hospital. “Era cuestión de horas que nos dejara (…) No podíamos hacer nada”, concluía.

Un bonito detalle que Andrew Foster quiso compartir con todos en Twitter y en el que posaba Sheila Marsh junto a su caballo y el resto del equipo médico que la ha atendido durante sus últimos días de vida.