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La respuesta a la primera pregunta que planteamos a raíz de este vídeo de YouTube tiene una respuesta clara: Nada bueno. Es más, habrá quien piense que el caso de este niño debe ser objeto de la actuación de un juez de menores y tutela. ¿En qué están pensando sus padres para que le dejen participar en una broma así? La segunda pregunta tiene una respuesta inmediata, también: Atemorizar al más pintado. Y si no, fíjate en la reacción del último 'pardillo' del vídeo, un agente de policía que con mucho respeto se acerca al menor por detrás y cuando éste se da la vuelta, enmascarado y blandiendo el enorme cuchillo, su reacción es de sorpresa y de ponerse en guardia agarrando su arma reglamentaria. Normal…

Un aparcamiento solitario o una esquina de una calle oscura son los lugares escogidos por estos bromistas para sus 'fechorías'. En unas ocasiones, el crío persigue a sus 'inocentes', en otros contempla el cuerpo de una persona tirada en el suelo, a sus pies. Escalofriante.