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En la historia de la ciencia hay hechos que ni si quiera puede explicar. Uno de ellos ocurrió en el año 2010, aunque se ha hecho viral de nuevo a través de las redes sociales. Kate y David, una pareja australiana, esperaban mellizos y el embarazo se complicó de forma inesperada. Los médicos se vieron obligados a provocarle el parto con tan solo 27 semanas de gestación. La pequeña Emily estaba a salvo, pero su hermano Jamie había fallecido, según los facultativos.

Fue entonces cuando Kate decidió despedirse de él, por desgracia, pero antes quería que sentir al bebé que había llevado durante más de 6 meses en su vientre. Además, la mujer había escuchado que el calor materno o paterno ayuda a los recién nacidos en sus primeros minutos de vida tras un parto complicado.

Por eso, los padres comenzaron a hablarle y a contarle cómo era su familia, quienes eran sus abuelos y que junto a él había nacido su hermana. A los cinco minutos de tener sobre el pecho, Kate sintió que el bebé tenía pequeños espasmos, aunque los médicos le aseguraron que se trataba de movimientos involuntarios. Sin embargo, Kate y David estuvieron durante más de dos horas con su bebé, y de repente abrió los ojos.

En ese momento diversos medios locales se interesaron por el suceso y la 'resurrección' de Jamie dio la vuelta al mundo. Ahora su historia vuelve a ser noticia. Los pequeños ya han cumplido cuatro años y se encuentran en perfectas condiciones. Por ahora, Jamie crece feliz y ajeno a que, como sostenían los facultativos, “nació técnicamente muerto”.