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Al menos 35.000 morsas corren el riesgo de morir en una remota playa de Alaska, en localidad costera de Point Lay, a unos 1.130 kilómetros al norte de Anchorage, donde se quedaron atrapadas, en un fenómeno atribuido al rápido deshielo en el Artico, debido al cambio climático, según explicaron los expertos este miércoles.

Inicialmente fueron censadas unos 1.500 animales en la costa, pero en los últimos días se multiplicaron exponencialmente. “Nuestra estimación más aproximada es 24 veces mayor”, admitió Megan Ferguson, del servicio aéreo de control de los mamíferos marinos de la zona.

Las morsas, que pueden medir tres de largo y pesar 1.225 kilos, son expertas buceadoras y con frecuencia se sumergen cientos de metros hasta el fondo de la plataforma continental para buscar alimento. Sin embargo, usan el hielo marino como plataforma para dar a luz, amamantar a sus crías y eludir a los depredadores, y cuando es escaso o inexistente acaban refugiándose en tierra firme. “Una de las diferencias entre este evento y otros es el tamaño y el número de animales que llegan a la costa”, aseguró el ecólogo del Servicio Geológico de EE.UU. Chadwick Jay.

Tras abandonar sus áreas tradicionales del Mar de Chukchi, que los osos polares también utilizan como plataformas para la caza, se empezaron a observar concentraciones de morsas en la costa rusa del Pacífico y comenzaron a aparecer en la costa de Alaska en el 2007. En verano el hielo marino se retira hacia el norte, una condición que no se registraba una década atrás.

Las morsas “quedan varadas en un espectáculo que se ha hecho común en los últimos seis a ocho años, como consecuencia del calentamiento global”, señala la agencia de Control Geológico estadounidense (USGS, por su sigla en inglés). Durante sus períodos normales de descanso luego de alimentarse en el mar, las focas simplemente se amontonan en la costa, sin embargo este movimiento de masas puede ser peligroso para las morsas jóvenes, ya que pueden ser pisoteadas por una estampida provocada por los aviones o los depredadores, como los osos pardos o polares, según explicó Garlich-Miller.
Se estima que la población de morsas del Pacífico puede rondar los 250.000 ejemplares.