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Vance Abeyta y su mujer perdieron a su hijo durante el parto. Desde entonces, el matrimonio no ha dejado de visitar el cementerio en el que estaba enterrado durante los últimos siete años para dejar flores y juguetes en una lápida en la que no se encontraba el feto.

El estadounidense ha llorado la muerte de su pequeño en una tumba equivocada por un error de la arquidiócesis. A Vance le facilitaron una localización incorrecta y ha podido solucionarlo gracias a los trámites que inició para inscribir el nombre en la lápida.

Según informa USA Today, una vez trascurrido el plazo establecido para realizar el cambio en la piedra, Vance acudió al cementerio y se encontró la tumba sin ninguna modificación. Por ello, llamó a la arquidiócesis y se percataron del error. Ahora, será indemnizado por los daños ocasionados.