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Lo primero que hay que tener en cuenta si queremos lucir unos abdominales marcados es que no basta solo con hacer abdominales, sino que éstos hay que combinarlos con otro tipo de deportes como correr, hacer bicicleta o nadar. 

El motivo es que los abdominales por si solos apenas nos ayudan a quemar calorías, por lo que se trabaja directamente sobre el músculo pero no se quema la grasa que hay encima. De esta manera, los abdominales no se marcarían por muchas repeticiones que hicieses. 

En cuanto al ejercicio en sí, existen diferentes tipos de abdominales, pero lo importante es que combinemos series que no superen los treinta y hacer breves descansos entre unas y otras. Además, los movimientos no deben ser muy bruscos para que nuestra espalda no resulte dañada. 

Abdominales básicos: Estos son los abdominales clásicos. Se hacen estando tumbado en una esterilla o en un banco especial para este tipo de ejercicios. Mientras tenemos las piernas flexionadas y las manos cruzadas sobre el pecho, elevas el tronco sin llegar hasta arriba y vuelve a tumbarte despacio. Es importante que no hagas fuerza con el cuello o con la espalda, porque de esta forma no estarías trabajando los músculos abdominales y además podrías hacerte daño. 

Abdominales con pelota: Estos se hacen recostándose sobre un balón grande y con la zona lumbar bien apoyada. Una vez en esta posición se adelantan las rodillas, se cruzan los brazos sobre el pecho y se sube el tronco ligeramente hasta volver a la posición inicial. 

Abdominales inferiores: Los abdominales inferiores son sin duda los más difíciles de trabajar, pero gracias a este ejercicio lograremos que poco a poco se vayan marcando. En primer lugar es necesario elevar las piernas y doblarlas formando un ángulo de 90 grados. Con las manos y los brazos apoyados en el suelo, hay que levantar la cadera y las piernas y volver a la posición original.