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Michael Sailstorfer ha decidido hacer una obra en movimiento. ¿Su objetivo? Esconder 30 lingotes de oro en una playa británica para que los visitantes las encuentren. Sin trampa ni cartón: el que encuentre el premio se lo queda.

Los lingotes- valorados en 12.000 euros- están escondidos de forma minuciosa y los organizadores de la prueba han colocado arandelas metálicas para poner trabas a los tramposos que utilicen algún tipo de detector.

Eso sí, no todo es tan sencillo como parece. El artista alemán ya hizo una campaña similar en Alemania en 2012 y ninguna persona encontró oro en la playa, a pesar de contar con palas mecánicas.