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La conservación de los alimentos es uno de los quebraderos de cabeza a la hora de intentar conservarlos por más tiempo del que nos sea posible. El poder ahorrar unos cuantos euros gracias a eso ayuda a buscar fórmulas. ¿Cómo podemos conseguirlo? Existen varios trucos que mejoraran la conservación y el tiempo de duración de tus comidas.

Para conservar las verduras lo mejor sería colocarlas en una zona fresca sin humedad. Para ello, se pueden colocar en un cajón junto a una esponja seca que consiga absorber toda la humedad. Otra técnica podría ser sumergir las verduras en agua hirviendo con un poco de sal.

Las hortalizas son alimentos duraderos pero que si se puede conseguir que se encuentren frescos más tiempo, mejor. Las zanahorias, por ejemplo, se pueden conservar mejor enterrándolas en arena. Las cebollas pueden conservarse si se envuelven en papel de aluminio. Las patatas deben encontrarse en un lugar oscuro, sin apilarse unas con otras. Si ya has pelado este alimento, lo mejor sería colocarlas en un recipiente en agua con unas gotas de vinagre. Así conseguirás mantenerlo durante tres o cuatro días.

La conservación de las frutas se puede realizar si no la juntas con las verduras. El problema de las frutas es que desprenden gas etileno que puede hacer que se pongan blandas y acabes tirando la fruta antes de tiempo. Los limones podrás llegar a conservarlos si lo llenas con sal gruesa. Si lo tienes cortado, pon la parte abierta en un plato y con una fina capa de sal. Los plátanos se conservarán mejor si los pones con otro más maduros.

Los lácteos son fáciles de conservar si sabes cómo. Evitar que el queso obtenga moho hay que envolverlo con un paño húmedo con agua salada. Si lo quieres congelar, mejor cortarlo en piezas pequeñas y envolverlos en plástico y papel.

Para conservar alimentos cárnicos o embutidos, lo mejor que se puede hacer es untarlos de aceite (las carnes) o algún material graso para los embutidos.