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La lucha incansable de Kaydens es todo un ejemplo. El pequeño de tan solo dos años nació con una malformación que impedía el normal crecimiento de sus extremidades inferiores.

En abril de 2013, los médicos tuvieron que amputarle la pierna izquierda y el pie derecho. Ahora, un año después, el niño exclama emocionado “¡Lo logré!”, cuando consigue caminar unos pasos con sus nuevas prótesis y la ayuda de un andador.