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Las eslovacas ganaban 39 a 17 cuando tocaba a México lanzar tiros libres para recortar distancia. La jugadora mexicana falla los dos tiros y el rebote lo recoge una eslovaca.

Presa de los nervios se arma un lío de aúpa y acaba lanzando a su propia canasta y anota. A continuación, la mexicana coge el balón e intenta meter en la canasta contraria, o sea, la suya. ¡De locos!

¿Y el árbitro? Parecía divertise con la jugada más tonta de la historia del basket y dejó que el caos continuara sobre la cancha.