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El protagonista del salto es el pilotos especialista Tanner Foust, si bien su identidad no se conoció hasta que se bajó del coche tras batir el récord del mundo. Hay que advertir que Foust disfrutó de unas condiciones climatológicas ideales, sin lluvia y con un ligero viento a favor. ¿El aterrizaje? Fue perfecto, sobre dos ruedas gracias a una amortiguación preparada especialmente para este tipo de saltos.