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Por amor uno es capaz de todo. Por desgracia, hay sociedades en las que algunos dichos no se pueden llevar a cabo. Este es el caso de, por ejemplo, las mujeres musulmanas, que no están autorizadas a casarse con hombres no musulmanes y tales matrimonios son considerados como no válidos. 

Este es el caso de Maryam Yahya Ibrahim. Esta ciudadana de Sudán deberá soportar un castigo de 100 latigazos por haber tenido relaciones sexuales sin estar casada. Amnistía Internacional afirma que la mujer fue criada como cristiana ortodoxa, como su madre. Pero, sin embargo, las autoridades del país creen que es musulmana, porque esa es la fe que le impuso su padre.

Después de no retractarse, la corte tomó una cruel decisión: “Te dimos tres días para retractarte pero tú insistes en no volver al Islam. Te sentencio a morir ahorcada“, dijo el juez a Ibrahim.

Según han apuntado varios medios locales, la sentencia no se ejecutará hasta dos años después de que la mujer haya dado a luz.

Mientras hay vida, hay esperanza y es que Amnistía Internacional ha señalado que existe un sistema de apelación dentro del país que puede salvarla. Esperemos que sea así…