Compartir

¡Eso es amor y lo demás son tonterías! Donna Wheatley vio cómo una enfermedad de diabetes apagaba su llama. Las pasadas Navidades los médicos le detectaron un nuevo problema: insuficiencia cardíaca y renal.

Unos meses más tarde, la familia de Wheatley recibió la triste noticia. No había marcha atrás. Sólo le quedaban unos meses de vida. Su pareja no quería que falleciera sin que ambos se hubieran casado. Por ello, organizó una boda para que cumplieran su sueño.

Una ceremonia en 24 horas que se realizó en el Hospital General de Enfermería de Leeds. Paul, la pareja de Donna, agilizó los trámites con la ayuda de la familia de su pareja. 

¿Quién fue el padrino? Kian, de nueve años e hijo de ambos, tuvo el honor de ser el elegido.

“Hice que sus últimos días fueran especiales e intenté mantener su ánimo siempre alto”, explica.