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Tras percatarse de que ropa y joyas comenzaban a desaparecer
en su hogar, el matrimonio formado por los ingleses Becki y Bradley Cannings
comenzó a sospechar de la posibilidad de que algún ladrón rondase el
vecindario.

Blusas, pulseras, pendientes…  desaparecían sin explicación, hasta que de la
manera más aleatoria posible, la señora Cannings visitó el perfil de Facebook de
su niñera Sasha. La sorpresa fue mayúscula. La niñera había sustraído infinidad
de objetos personales a la familia, mientras cuidaba de Olivia, el bebé del matrimonio.
Para más inri, la niñera subía fotografías personales de fiestas, reuniones o selfies…  con la ropa sustraída.

“Nunca sospechamos de ella porque era una más de nuestra
familia”
alegó el matrimonio. La policía acudió al hogar de Sasha para
recuperar los objetos y ponerla bajo custodia policial. A pesar de no presentar
denuncia, Sasha no ha pedido perdón ni ha parecido tener remordimiento de sus
actos.