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¡Esto sí que es pasión y devoción por un santo! Que se lo digan al señor que se convierte en el 'puching ball' particular de este joven que, harto de intentar abrirse un hueco para estar cerca de su imagen predilecta en Sevilla, se lía a puñetazos.

¡No sabemos si esto tiene perdón de Dios!