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Los 'objetofílicos' no son personas fetiches, ya que su amor por ese objeto o cosa va más allá de la excitación sexual, como destaca el portal FayerWayer. Sorprendentemente, estos casos son reales y podemos contar hasta cuatro episodios de 'amor platónico' a algunos elementos en los que nadie se fijaría.

El primero de ellos es una mujer que se casó con el muro de Berín en el año 1979. Evidentemente el matrimonio no fue legal, pero esta sueca cambió su apellido original – Riitta Eklof- por el de Berliner-Mauer, que significa Muro de Berlín en alemán. “Me enamoré de este lugar por televisión. Cuando me enteré que lo derribaron sentí una gran tristeza. Asesinaron a mi marido”. ¿Esta chica está en plenas facultades psíquicas?

Parece que sí, ya que fue la primera mujer que acuñó el término 'orientación sexual no convencional', lanzando un sitio web para personas como ella.
No muy diferente es el siguiente caso. Cambiamos Berlín por París y el muro por la Torre Eiffel. Erika Labrie se casó con el emblema de la capital francesa. También cambió su apellido aunque su historia es mucho más significativa que la de Riita. Erika fue militar en Estados Unidos y campeona de tiro con arco. No fue con un arco sino con un espada con la que tenía obsesión, ya que le salvó la vida de un asalto sexual.

Lo que más llama la atención es que también estuva 'liada' con el Muro de Berlín. ¿Y que pasa con Riita? Pobrecilla, menudo palo. 20 años estuvo saliendo con el emblema de la capital de Alemania.

Los dos últimos ejemplos son muy extraños aunque quizás más convencionales. Un hombre- sí, también los hay- admitió tener una relación con su iBook. “Siento una verdadero deseo. Mac es hombre por lo que me puedo considerar homosexual, confesó Bill Rifka. Por su parte, Nisan- y no vale la gracia de decir que es la marca de coches- se enamoró de Nemu, un personaje ficticio de videojuegos. Cómo no sabía cómo llevarla a la realidad, la imprimió y la puso en su almohada.

Hay gente para todo…