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Grant, celebraba su cumpleaños haciendo pesca submarina, cuándo notó que algo le agarró la pierna. En un primer momento creyó que alguno de sus amigos le intentaba gastar una broma, pero la realidad fue mucho más dura. 

Un tiburón le mordía el pie, y James tuvo que utilizar una navaja para salvarse de las mandíbulas del escualo. “Solo pensé: joder, necesito soltar este bicho de mi pierna”, aseguró tras el incidente.

¿Diagnóstico? Una gran herida y un fuerte dolor.

Sin embargo, en lugar de acudir a un hospital, James hizo uso de su profesión. Se desinfectó la herida, se la cosió, y se marchó a seguir celebrando su cumpleaños – esta vez – en un bar de copas cercano al lugar del ataque.

La experiencia no ha asustado a Grant, que no ha dudado en asegurar que volverá al agua, “en cuánto se curen los puntos de sutura de mi pierna”.