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Guggenheim Bilbao repasa a través de 62 obras la trayectoria de Lee Krasner

El Museo Guggenheim de Bilbao ha inaugurado este viernes una retrospectiva dedicada a la trayectoria de la artista neoyorkina Lee Krasner, pionera del expresionismo abstracto. La exposición, titulada “Lee Krasner. Color vivo” repasa su carrera a través de un total de 62 obras de seis décadas, desde sus tempranos autorretratos y dibujos de finales de los años 20, a sus abstracciones inspiradas en la naturaleza (años 40), las monumentales obras de principios de la década de 1960 y sus collages finales.

La muestra ha sido comisariada por Eleanor Nairne, de la Barbican Art Gallery, y por Lucía Agirre, del Guggenheim Bilbao, y ha sido organizada por el Barbican Centre de Londres en colaboración con el museo bilbaíno. Cuenta asimismo con el patrocinio de Seguros Bilbao.

La presentación de la exposición, abierta hasta el 10 de enero de 2021, ha tenido lugar este jueves en el propio Museo Guggenheim, con la presencia de su director general, Juan Ignacio Vidarte; su comisaria, Lucía Agirre; y el director general adjunto de Seguros Bilbao, José Manuel Ereño Álvarez.

Durante el acto, Vidarte ha señalado que “la obra de Lee Krasner se caracteriza durante toda su trayectoria de seis décadas por una constante reinvención y exploración”. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Krasner “rechazaba” la idea de elaborar una “iconografía de firma” por parecerle “demasiado rígida”. Por ese motivo, la artista trabajaba en ciclos y buscaba continuamente nuevos medios para una expresión “auténtica”, incluso en sus épocas más difíciles, como la que sucedió a la repentina muerte de Jackson Pollock, su marido, en un accidente de automóvil en 1956.

Por su parte, José Manuel Ereño Álvarez, de Seguros Bilbao, ha recordado que Krasner, “considerada en la actualidad como una de las figuras más representativas del Expresionismo Abstracto norteamericano, no lo tuvo fácil, porque su condición de mujer y las penurias económicas de la Gran Depresión que dominaron EE. UU. durante su período de formación convirtieron su deseo de ser artista en una lucha tenaz”.

Sin embargo, ha añadido, “logró llegar a destacar en la pintura gracias a su talento, su férrea voluntad y su continuo trabajo y hoy podemos disfrutar en Bilbao de su deslumbrante producción, en la que se refleja la declaración de intenciones de Krasner: “Quiero que un lienzo respire y esté vivo. Estar vivo es la clave”.

“Lee Krasner. Color vivo” reúne 62 obras, algunas nunca antes mostradas en Europa. Nacida en Brooklyn en el seno de una familia inmigrante judía ortodoxa, Lee Krasner, quien fuera esposa de Jackson Pollock, se inició en el arte a los 14 años de edad y, tras años de formación artística, se fue convirtiendo en “un referente y un activo” del incipiente Expresionismo Abstracto, corriente artística que convirtió Nueva York en el centro del arte en la época de la posguerra.

CAMBIO DE NOMBRE

El nombre original de la artista era Lena Krassner, pero en 1922 adoptó el más norteamericano “Lenore”, que a su vez se convierte en “Lee” cuando estudia en la Women’s Art School de Cooper Union. De esta primera época son los tres autorretratos ubicados al principio de la exposición. Uno de ellos lo pinta el verano de 1928 en la casa de sus padres en Greenlawn, Long Island, para lo cual, clava un espejo en un árbol del jardín y plasma su imagen sobre un fondo boscoso.

En 1937 obtiene una beca para estudiar en la Hans Hofmann School de un modernista alemán que ha vivido y trabajado en París y ha conocido a Picasso y a Matisse, que para Krasner son “dioses”. Hofmann enseña una versión del cubismo analítico pero preocupándose principalmente por la tensión entre el plano y la tridimensionalidad, a la que denomina el “tira y afloja” de una obra.

Los seis dibujos que se exponen en la muestra del Guggenheim reflejan de esta forma las primeras incursiones de Krasner en la abstracción. En 1942 la obra de Lee Krasner se incluyó en la exposición de pintura americana y francesa que se celebra en la galería McMillen, junto a la de sus amigos Willem de Kooning y Stuart Davis. El único de los artistas participantes en aquella exposición al que la creadora no conocía era Jackson Pollock, a quien visitará en su estudio y con quien se casará en 1945.

Otra de las etapas incluidas en el recorrido gira en torno a un encargo de ese mismo 1942 para la supervisión del diseño y montaje de veinte escaparates de grandes almacenes de Manhattan y Brooklyn, en los que se anuncian cursos de formación para la guerra.

En ese periodo, tras conocer a Jackson Pollock, consigue que le asignen a su equipo de proyecto. Krasner fotografiaba los cursos e integraba las imágenes en sus diseños, junto con una tipografía dinámica y referencias abstractas que sugieren sus intereses artísticos. Aunque estas obras ya no existen, las fotografías de los diseños de los collages originales se pueden contemplar a través de proyecciones en la exposición del Guggenheim con las dimensiones propias de un escaparate.

TRAGEDIAS PERSONALES

Cuando Krasner se trasladó, en otoño de 1945 a Springs, a la granja adquirida gracias al apoyo económico de Peggy Guggenheim a Jackson Pollock, la creadora está superando un impasse artístico tras la muerte de su padre, el año anterior, pérdida que le impide pintar otra cosa que lo que ella denomina sus “losas grises”.

La sala que muestra las creaciones que realizó en este periodo incluyen la presentación de “Mesa de Mosaico”, obra de 1947 donde la arista realiza, partiendo de la rueda de un viejo carromato de la granja e incorporando elementos como teselas desechadas, fragmentos de bisutería, llaves, monedas y trozos de cristal.

Después de la muerte de varios de sus seres queridos en los años 1950, incluido su esposo Pollock en accidente de tráfico, y tras un periodo de duelo, con una producción en tonos ocres, la artista regresará en la década de los 1960 a la luz y el color dentro de su pintura.

A principios de la década de 1970, Krasner evoluciona, pasando de las suaves formas biomórficas de sus últimas obras a unas composiciones abstractas con elementos más recortados. Se ha ganado su reputación como colorista con la exposición de 1955 en la Stable Gallery y con su más reciente “Serie primaria”, pero en ese momento su obra tiene una energía más reposada.

La muestra se cierra con una colección de collages realizados a partir de una carpeta de dibujos suyos que encontró en 1974, que realizó cuando estudiaba de joven en la academia de Hoffman, y que decide utilizar como materia prima décadas después para sus últimos trabajos.

Lee Krasner falleció el 19 de junio de 1984, “recibiendo al final de su vida el reconocimiento artístico que mereció en vida”. Aunque ella misma reconoció que, en determinados aspectos, el hecho de que se le hubiera ignorado, había sido una “bendición”.

Desde su punto de vista, liberada de una gran presión crítica y del control de una camarilla de marchantes y coleccionistas, Krasner pudo crear las obras “que se veía impulsada a hacer, fluyendo a su antojo con cada nueva corriente, sin verse nunca obligada a repetirse”. La exposición ha sido posible gracias al apoyo de la Terra Foundation for American Art y permanecerá abierta hasta el 10 de enero de 2021.

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