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Tras día y medio detenida, a mediodía de hoy la acusada Ana Julia Quezada, se ha derrumbado en el interrogatorio y ha confesado a la Guardia Civil, que mató al niño de tan sólo ocho años, con la parte roma de un hacha durante una discusión.

Según ella misma ha explicado durante casi dos horas, el pequeño murió el mismo día de su desaparición.