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La ola de frío siberiano, que viene con viente gélido, temperaturas bajo cero y nevadas en cotas bajas, también trae preocupación a las explotaciones aragonesas de almendros, que ya lucen su vistosa floración, desde hace unos días.

Bernardo Funes, representante del sector en UAGA, se ha mostrado cauteloso, reconoce que aunque puede no llegar a caerse la flor, los daños podrían dejar muy resentida la producción.