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Las primeras investigaciones descartan causas naturales, los sindicatos denuncian que la DGA desmanteló el operativo de extinción en invierno y ha habido que pedir ayuda de fuera.

Una noche más luchando contra las llamas. Quemado ya más de 100 hectáreas de monte bajo y 30 de arbolado, aunque la evolución es favorable, sigue sin estar controlado.