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Moisés Navarro
Moisés Navarro

Actualmente nos encontramos ante un fenómeno que pone en peligro la convivencia humana: El racismo y la xenofobia. Un comportamiento y una actitud de rechazo hacia otra persona, solo por vivir en otro país y, en ocasiones, por no tener el mismo color de piel que nosotros.

Últimamente preocupan mucho los discursos de odio, que algunos representantes políticos, promueven. Más allá de estos discursos, vemos como sus políticas ocasionan discriminación, generando ciudadanos de primera y de segunda.

Llevamos tiempo viendo como algunos países de la Unión Europea, con sus gobernantes a la cabeza, fomentan políticas encaminadas a generar cierto odio y rechazo hacia las personas inmigrantes. Este hecho ha salido más a la luz, a raíz de la actual crisis migratoria que afecta a Europa, a consecuencia de conflictos como los de Siria, Yemen y Eritrea, entre otros. Políticos que incumplen sus compromisos, como los de acogida de personas refugiadas, al tiempo que llevan a cabo políticas que consiste en invertir más fondos en el control y militarización de las fronteras que en Ayuda Humanitaria y en rescatar a personas. Si no que se lo digan al Ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, que actualmente es uno de los mayores políticos europeos que promueven los discursos anti-inmigración, junto a otros partidos europeos, como Marien Le Pain en Francia, con el que pretenden defender a sus países como si de una invasión de extraterrestres se tratara.

Comportamientos que ponen en juego los valores fundacionales de la Unión Europea de solidaridad entre los pueblos, y que evidencian que no hemos aprendido nada de nuestra historia, y que vamos camino de repetirla. Y es que países como el nuestro, España, y otros como Italia, Alemania y Francia, vomitaron a miles y miles de personas a consecuencia de las guerras civiles o de las crisis económicas porque el futuro de sus ciudadanos era muy incierto.

Nadie huye de su país por gusto ni por placer, sino empujados por la necesidad, ya sea porque no tienen futuro, o a consecuencia de las guerras, donde o huyes, o la muerte es casi segura.

Es por ello por lo que urge exigir a los Gobiernos el cumplimiento de sus obligaciones y de los tratados internacionales. Urge proteger a las personas, y pedir que se respeten los derechos humanos. Ante los discursos de odio no cabe otra actitud que no sea el rechazo hacia este comportamiento, y promover, desde la ciudadanía, los valores de respeto y solidaridad. No podemos permitirnos caminar hacia un colapso como humanidad.

 

Moisés Navarro

Pte Coord ONGD Región de Murcia