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ROMA, 6 (EUROPA PRESS)

“El mundo ha cambiado y la Iglesia no puede encerrarse en supuestas interpretaciones del dogma. Tenemos que acercarnos a los conflictos sociales, a los nuevos y a los viejos, y tratar de dar una mano de consuelo, no de estigmatización y no sólo de impugnación”, ha comentado Francisco en una entrevista en el diario argentino La Nación.

Durante 2 semanas, 191 obispos de los cinco continentes, 13 parejas de esposos y otros 62 participantes, entre los que hay 12 mujeres, se reunirán en el Vaticano para reflexionar sobre los “desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización”, y Francisco ha expresado que le preocupan “las nuevas costumbres actuales de la juventud” y en particular que “la juventud no se casa”.

“Muchísimos jóvenes prefieren convivir sin casarse. ¿Qué debe hacer la Iglesia? ¿Expulsarlos de su seno? ¿O, en cambio, acercarse a ellos, contenerlos y tratar de llevarles la palabra de Dios? Yo estoy con esta última posición”, ha apuntado el Papa.

De este modo, el Pontífice ha puntualizado que se ha puesto “mucho énfasis sobre el tema de los divorciados” que será uno de los argumentos debatidos en el Sínodo, pero que para él un problema también “muy importante” son las nuevas costumbres actuales de la juventud.

La reunión de obispos de todo el mundo tiene un carácter consultivo, su principal trabajo es el de asesorar al Papa sobre un tema determinado y finalizará el próximo 19 de octubre con la misa de beatificación del Papa Pablo VI.

El Papa ha dejado claro que no debe esperarse “una definición la semana próxima” porque “éste será un sínodo largo, que durará un año probablemente”. “Yo sólo le doy ahora el empujón inicial”, ha precisado.

Preguntado sobre si le preocupa el libro crítico a sus posiciones que acaba de conocerse firmado por cinco cardenales, el Papa ha contestado que no. “Todos tienen algo que aportar. A mí me da hasta placer discutir con los obispos muy conservadores, pero bien formados intelectualmente”, ha contestado.

Por otro lado, ha criticado que cuando él fue relator del sínodo de 2001 “había un cardenal que decía qué debía tratarse y qué no”, algo que el Papa ve como negativo y, por eso, explica que ha propuesto una metodología más libre y abierta. “Hasta les entregué a los obispos la facultad que tengo de elegir a los presidentes de las comisiones. Los elegirán ellos, como elegirán los secretarios y los relatores”, ha comentado.

“Ésa es la práctica sinodal que a mí me gusta. Que todos puedan decir sus cosas con total libertad. La libertad es siempre muy importante. Otra cosa es el gobierno de la Iglesia. Eso está en mis manos, después de las correspondientes consultas”, ha subrayado.