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Comprueban que existe una “alta concordancia” entre los tumor primarios y en la metástasis

VALENCIA, 21 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Incliva han demostrado con un estudio de secuenciación masiva realizado a 43 pacientes con recaída en el cáncer de mama que el 93 por ciento presentaba mutaciones accionables, es decir, alteraciones genéticas que aunque aún no se tiene claro su valor pronóstico sí que existe un fármaco en estudio contra ellas, de forma que potencialmente tendrían una terapia específica.

Así, los han explicado en una entrevista a Europa Press los investigadores Alejandro García-Fidalgo, Pilar Eroles y Octavio Burgués, que han participado en este estudio dirigido en España por la doctora Ana Lluch, jefa del Servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, realizado en colaboración con el MD Anderson Cancer Center, se acaba de publicar el mes pasado en el Molecular Cancer Therapeutics.

La secuenciación se realizó en perfiles de 3.320 exones de 182 genes relacionados con el cáncer y las mutaciones se evaluaron en 74 tumores de 43 pacientes, 36 primarios y 38 metástasis, para determinar si existen diferencias en la expresión genética de unos y otros.

Al respecto, Eroles ha señalado que en la mayoría, el 93 por ciento, presentaba alguna mutación para los que existe un fármaco en estudio que puede dar opcion a un tratamiento especifico, aunque todavía esté en ensayo clínico, por lo que aún se debe demostrar si es “eficaz”.

Este sería el caso de la mutación del PI3K, una de las más frecuentes, y para los que existe un fármaco en ensayo clínico, en el que también participa este centro, ha apuntado García. Así, se investiga si con este inhibidor “se podría apagar ese incendio y hacer que la célula tumoral muriera” de forma que “podría ser potencialmente un tratamiento para el cáncer del mama”. No obstante, ha recalcado que “todavía en fases muy iniciales”, por lo que, de demostrar su eficacia, aún pueden pasar 10 años para que llegue al mercado.

MEDICINA DE PRECISIÓN

De este modo, se está registrando “un cambio de filosofía” ya que “se pasa de ver “el tumor como un órgano” a considerarlo como un tumor con distintas alteraciones moleculares” de forma que “no todos los tumores que vienen de la mama son iguales mientras que todos los tumores con alteraciones del PI3K pueden ser similares”.

En ese sentido, ha destacado que “estamos en una fase muy interesante por la gran cantidad de fármacos que existen y de mutaciones en estudio” y que “todo apunta” a que la base del tratamiento en un futuro será realizar una biopsia al paciente para determinar las mutaciones de su tejido tumoral y administrarle un droga que actúe contra ellas. Así, ha señalado que “existen mutaciones que sólo existen en un 10 por ciento de pacientes pero, a lo mejor, en ese 10 por ciento el tratamiento específico puede ser muy importante”. “Se pasa de la medicina personalizada a la medicina de precisión”, ha recalcado.

No obstante, todavía no recomiendan esta técnica de secuenciación masiva si no se dispone de un fármaco validado. Con todo, Burgués ha constatado que cuando “se consigue demostrar que una alternación es accionable desde el punto de vista terapéutico se desarrollan tecnologías que facilitan su detección de forma más rápida y económica y se incorporar a la rutina de diagnóstico”.

El paso anterior fue establecer la terapia en función de tres marcadores predictivos de respuestas: dos receptores hormonales y el gen HER2 ya que si salen positivos se aplica un tratamiento hormonal “pero si salen negativos se sabe que el paciente no va a responder”.

MOMENTO DE BIOPSIA

Del mismo modo, con este estudio se pretendía determinar si existían discordancias entre el análisis del tejido del tumor primario de la mama o de la metástasis que surgió tras haber operado el tumor del primario para ver cuándo se recomienda realizar la biopsia.

El resultado ha sido que existe una “alta concordancia” entre los tumores primarios y en la metástasis, lo que sugiere que “muy probablemente” se puedan hacer estudios de secuenciación independientemente en el tumor primario o en la metástasis, por lo menos en la mayoría de los genes.

No obstante, “existía discordancia de alguna alteraciones” entre un 10 y un 20 por ciento de los casos. Además, se ha comprobado que “existe ganancia o perdida en algunas de las mutaciones en la metástasis” lo que lleva a la hipótesis de si esta discordancia “están motivas por el propio tratamiento” y “si esas alteraciones discordantes son realmente marcadores de resistencias o sensibilidad a este tratamiento”.