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Once años después de la explosión de la subestación eléctrica de Patraix, que confirmó los temores de los vecinos y vecinas que habían exigido su desmantelamiento, la infraestructra que depende del Ministerio de Industria, continua en el mismo lugar. El alcalde de València, Joan Ribó, ha exigido de nuevo al Ministerio el traslado de la estación, y ha calificado de «intolerable lo que está pasando con este asunto».

La explosión de la subestación afectó a numerosas viviendas del entorno, además de los cortes en el servicio eléctrico que padecieron alrededor de 50.000 clientes. 

Al término de la reunión que ha mantenido con una delegación del Congreso Internacional Longevity Work Forum, que se celebrará en València el próximo otoño, Ribó ha respondido a las preguntas de los periodistas a este respecto. «Es un asunto que en València todos deberíamos tener claro, aunque parece que hay alguna instancia que no: el Ministerio de Industria, ya que descatalogó ese traslado», ha lamentado el alcalde.

Ribó ha recordado que, en su momento, incluso se sabía el lugar al cual se iba a trasladar, «un espacio detrás del Cementerio General, en un lugar que, en principio, no implica ningún problema». «Pero lo que parecía estar claro, en un momento dado las obras previstas desaparecieron de la programación del Ministerio», ha denunciado el alcalde, quien ha recordado que desde el Gobierno Local se ha «exigido reiteradamente el cumplimiento de lo previsto». Joan Ribó ha pedido que el Ministerio de Industria «mire por las personas y no por los intereses empresariales».

Después de que se produjera la explosión, en el año 2007, el pleno del Ayuntamiento decretó por unanimidad el cierre de la subestación y su traslado a unos terrenos en el nuevo cauce del Turia. En 2009, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Valencia anuló la licencia de actividad «inocua» de que disponía la actividad por considerarla «una actividad peligrosa». Y en 2015, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat (TSJCV) ratificó el fallo y anuló definitivamente la licencia al considerar que se trata de una actividad “peligrosa por riesgo de incendio”. El Ayuntamiento habilitó unos terrenos junto al Cementerio General para trasladar la subestación de forma soterrada, pero al poco, el proyecto desapareció del Plan Energético Nacional del Ministerio de Industria