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Una vez terminada
esta legislatura “low-cost” y con las elecciones a la vuelta de la esquina, me
sorprende escuchar voces clamando por una campaña electoral “sin carteles”. Y
digo que me sorprende porque parece que detrás de esta propuesta esté la
intención de esconder la imagen de unos candidatos fracasados, incapaces de
entender la voluntad de los españoles. Ya puestos a elegir, antes que esconder
su imagen, pues podrían haber propuesto una campaña electoral precisamente sin
esos líderes fracasados.

Mariano
Rajoy es el mesías de turno en un PP atrapado en el tiempo
, en un
tiempo pasado. No se hado cuenta que nunca volverá a ser presidente, salvo una
muy improbable mayoría absoluta. Nadie lo va a apoyar para que repita mandato,
en ningún caso. Pero su inmenso ego le impide ver la realidad, y mientras
mantenga “okupado” el partido, todos caminaran hacia ninguna parte. Si fuera
por él, estaríamos repitiendo las elecciones hasta que aceptáramos pulpo como
animal de compañía. ¿De verdad no hay nadie más en el PP? ¿Hay vida inteligente
más allá de Mariano Rajoy?

Pedro
Sánchez es como el capitán del Titanic momentos antes de colisionar con el
iceberg de Podemos
. Durante estos meses, por abandono del
contrario, se ha encasquetado la gorra de capitán de la democracia y se ha
creído que había ganado las elecciones. Pero el iceberg le acecha en la
oscuridad con el único fin de enviarlo al fondo del mar. Que aprenda a nadar,
aunque con los tiburones “susaneros” lo va a tener muy difícil.

Pablo
Iglesias es como un Dios laico, ha conseguido el milagro de parecer moderno con
ideas del siglo XIX
, fracasadas con estrépito allá dónde han
sido aplicadas. Dejando de lado las antiguas dictaduras comunistas, el ejemplo
más claro que tenemos hoy en día es Venezuela. Conseguir arruinar en pocos años
un país turístico y rico en petróleo tiene mucho mérito. Con España lo tendría
más fácil, desde luego. Su inmenso ego fluye a través de su coleta, y cree que
antes de su advenimiento no existía la democracia en el universo. Lo de Podemos
no es política, en realidad es una religión laica.

Albert
Rivera y Ciudadanos son el “Mercadona” de la política,
los han
calificado como la marca blanca de todo, del PP, del PSOE, del IBEX, etc. En su
favor cabe decir que, desde la irrelevancia de sus 40 diputados, lo han
intentado de verdad. La estrategia del pacto con el PSOE ha sido valiente y
quizá arriesgada, sobre todo después de fracasar, ya que los aleja de su
caladero de votos natural que es el centro-derecha. Quizá debieran ser más
agresivos y afirmar abiertamente que vienen a sustituir al PP, no al PP como
partido, sino a lo que ha pretendido ser durante estos últimos años, un
movimiento de centro liberal, y enviar a los populares a la derecha más
tradicional, dónde siempre han estado.

La conclusión final
de todo este espectáculo es obvia, la
gente está muy cansada de la política, y nuestra democracia corre el peligro de
una baja participación electoral
, es decir, que unos pocos decidan sobre
una mayoría silenciosa.  No me quito de
la cabeza la imagen de los cuatro entrando en un bar, con cara de no haber roto
un plato en su vida, y gritando a todo pulmón, “¡camarerooo, otra ronda que
esta la pagáis todos vosotros, pringaos!” No debemos permitirlo. Ya que todos
los españoles vamos a pagar esta segunda ronda electoral, que por cierto nos va
a salir muy cara, acudamos a votar, quizá pensando más en la persona, pensando
quién, entre los cuatro candidatos, vemos más capacitado para sacar esta
situación adelante.

Por cierto, feliz día de la madre.

 

Vicente
Raga

@Vicent_Raga