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Un auténtico círculo vicioso. Playa, fiesta, playa, fiesta. En el Caribe no hay que utilizar muchas palabras para definir el entorno que rodea a lo se vive en el Ron Barceló Desalia 2014. Como una auténtica montaña rusa de emociones se desarrolla el día para los jóvenes que han tenido la fortuna de vivir una experiencia inolvidable.

Muchos de ellos- con todo lo que les queda por vivir- ya califican como “lo mejor de su vida” estos primeros días en República Dominicana. El clima, el paisaje bucólico y sobre todo, su gente. Es importante que te hagan sentir como en casa y esta gente- que vive del turismo-sabe lo que se trae entre manos.

Con una amplia sonrisa, dedicación 100% y un acento que engatusa hacen que eso que llaman 'jet lag' pase a mejor vida. Eso sí, una cosa no quita la otra y la tranquilidad con la que viven es un mundo aparte. Quizás es raro para nosotros que vivimos en una carrera continua. Pues bien, ellos más que a la carrera viven al trote pero es un trote que contagia, que te hace respirar y olvidar lo que ocurre al otro lado del Atlántico.

Pero no todo son diferencias. En muchas cosas, tenemos bastantes semejanzas con los amigos de Punta Cana. La fiesta la llevamos en la sangre. Y es girar la vista a la playa y ver esos ritmos de salsa y bachatta y darte cuenta que no estamos tan lejanos como parece. Un hormigueo recorre tu cabeza de pies a cabeza- y no, no es el alcohol que llevas en la sangre- sino que son los ritmos caribeños que te arrancan a hacer un movimiento que no sabías que tu cuerpo estaba diseñado para realizar.

Y hablar de diversión nos obliga a detenernos en uno de los locales más sorprendentes del país.No es en sí la fiesta la que nos deja boquiabiertos sino encontrarnos en pleno paraje tropical un auténtico complejo más propio de Las Vegas que de República Dominicana. El Hotel Hard Rock nos recibe bajo la atenta mirada de mitos de la música como Mick Jagger, John Lennon y Nirvana. No puede faltar en un ambiente tan yankee los típicos casinos, que tienen un éxito increíble allá por donde van.


Foto retrato de Elvis en el hotel Hard Rock.


Limousine en la que se subió Madonna.

La discoteca Oro abre sus puertas con una sesión de relax- demasiado para algunos, que podemos dar fe de ello- que termina de forma radical cuando Luigi Nieto aparecen en cabina en plena sala. Un chip que recorre el cuerpo de todos y cada uno de los miembros que forman esta gran familia que se ha creado de la nada en Desalia.

En pleno subidón, cuando se quieren dar cuenta, el sol empieza a brillar con fuerza en Punta Cana. Y ahí es donde aparece el famoso círculo vicioso. Pero no es algo que puede con la gente. “Si no puedes con el enemigo, únete a él”. Dicho y hecho. Para que rechistar pudiendo sumarse a un paraíso que no parece terrenal.

Si a estas alturas de la película no has escuchado coco loco o sex on the beach te has equivocado de avión. Pero no vamos a atacarte por ello. Tú no te bajes que Desalia hace por ti el resto. Tú lo único que tienes que hacer es mantenerte de pie, que con la que está cayendo ya es demasiado. ¡Buen provecho!