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Gijón, 18 mar (EFE).- El escritor Juan Pedro Aparicio ha ganado hoy el XXII Premio Internacional de Ensayo Jovellanos con la obra “Cuchillos cachicuernos contra puñales dorados: ensayo sobre nuestro desamor a España”, que indaga sobre la “conocida incomodidad nacional para sentirse español”, según el acta del jurado.

El jurado ha elegido la obra de Aparicio (León, 1941) entre las 159 procedentes de 19 países que se presentaron este año al Premio, al valorar que “trata de entender las causas del alejamiento de los ciudadanos de la idea de unidad nacional”.

El ensayo galardonado incorpora opiniones de historiadores, filósofos, escritores y antropólogos, como José Álvarez Junco, José Ortega y Gasset, Julio Caro Baroja, Claudio Sánchez Albornoz y Américo Castro, que desde diversas perspectivas ideológicas analizaron el pasado de España para tratar de entender las causas del alejamiento de sus ciudadanos de la idea de unidad nacional.

“Aparicio defiende la tesis de que la preeminencia de Castilla en el devenir histórico ha desvirtuado la originaria naturaleza plural de España, y analiza el pasado para comprender el presente y afrontar el futuro”, ha expresado el presidente del jurado, José Luis García Delgado, quien también ha ensalzado la “brillantez narrativa” del texto.

“Es un espléndido ensayo, ingenioso y divertido sobre los orígenes del desamor a España que tiene como punto de partida la misma pregunta que se hizo Vargas Llosa sobre “en qué momento se jodió el Perú”, ha dicho el escritor y ex presidente del Principado de Asturias Pedro de Silva, integrante del jurado.

De Silva ha explicado que Aparicio coincide con Ortega y Gasset en que España “tuvo una embriogénesis defectuosa” en el siglo XII cuando el Reino de León perdió hegemonía frente a Castilla.

Asimismo, ha destacado que la obra del novelista leonés muestra una historiografía que sigue una línea que va desde los Reyes Católicos hasta el nacionalismo franquista con el propósito de “ayudar a repensar la idea de España”.

Durante todo ese tiempo se ha impuesto el discurso dominante castellano, que se ha presentado como una acumulación de datos y hechos sin discusión posible, ha afirmado De Silva.

“Necesitamos desprendernos de esas ideas ineptas y a menudo grotescas que ocupan nuestras cabezas, y solo a eso, nada más y nada menos, pretende construir este ensayo”, ahonda el acta del jurado.

Aparicio, quien recibió en 2012 el Premio Castilla y León de las Letras en reconocimiento al conjunto de su carrera, fue Premio Nadal en 1988 por “Retratos de ambigú”.

Aparte de la novela, ha cultivado también el ensayo, el artículo periodístico, el relato corto y el libro de viajes.

Como narrador se dio a conocer en 1975 con “El origen del mono y otros relatos”.

Posteriormente ha publicado las novelas “Lo que es del César” (1981), “El año del francés” (1986), finalista del Premio Nacional de Literatura, (ambas recientemente reeditadas en Espasa Bolsillo), “Retratos de ambigú”, “La forma de la noche” (1994), “Malo en Madrid o el caso de la viuda polaca” (1996), “El viajero de Leicester” (1997), “Qué tiempo tan feliz” (2000), “La Gran Bruma” (2001).

También es autor de los libros de cuentos “La vida en blanco (2005, Premio Setenil) y “La mitad del diablo” (2006).

Además, su obra “El Transcantábrico” (1982) ha inspirado la puesta en marcha del tren turístico con el mismo nombre.

Su novela “Nuestros hijos volarán con el siglo” (2013) relata precisamente los últimos años del ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos.

A la XII edición del premio, convocado por Ediciones Nobel, se ha presentado 159 obras de 19 países, en su mayoría de Iberoamérica, y especialmente de Argentina, Chile, Venezuela, Colombia y Cuba. EFE

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