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Madrid, 10 mar (EFE).- La entrega del Premio de Poesía Loewe 2016 ha tenido hoy, y por segunda vez en su historia, sonido y color latinoamericano, gracias al cubano Víctor Rodríguez-Núñez, que ha recogido el galardón por su libro “Despegue”, y a la ecuatoriana Carla Badillo, Premio Creación Joven con “El color de la granada”.

Ambos, y de diferente manera, han defendido el compromiso y la poesía como testimonio, en el acto de entrega de los premios, una cita que, como cada año, se convierte en una ceremonia social y cultural a la que acuden representantes de los ámbitos más dispares.

“La poesía es más importante que la agricultura”, ha comentado el poeta, periodista, crítico y traductor Víctor Rodríguez-Núñez (La Habana, Cuba, 1955) parafraseando a José Martí, al recoger su galardón.

El libro de Rodríguez-Núñez, “Despegue”, publicado por Visor como parte del premio, ha sido presentado por el escritor cubano Abilio Estévez, quien recordó los 30 años de amistad que le unen al autor, desde que trabajaron juntos en la revista cultural cubana El caimán barbudo.

“Subir lomas hermana a los hombres”, señaló Estévez, recordando también una frase del político y escritor cubano José Martí, hoy muy citado.

Víctor Rodríguez-Núñez, actualmente profesor de español en Ohio (Estados Unidos), señaló a Efe que su poemario, que se abre con una cita del poeta argentino Juan Gelman, cuya muerte ha dicho el poeta cubano le dejó “huérfano”, nació a raíz de la muerte de su madre en 2012 y del propio Gelman, en 2014.

“El alma despegada contempla las partes de sí que no partieron”. Esta cita de Juan Gelman conduce la emoción del poeta por el libro, que, a su vez, tiene relación directa con lo que ha significado Cuba en su vida.

Rodríguez-Núñez se fue de Cuba en 1988, pero siempre en viaje de ida y vuelta; primero lo hizo a Nicaragüa y regresó a su país, después a Colombia, donde conoció a Gabriel García Márquez, quien le enseñó que se podía hacer poesía hasta de un despacho de prensa, ha comentado; y luego, tras otro paso por Cuba, terminó en los Estados Unidos.

“Yo no me fui por razones políticas, aunque tengo mis ideas; yo podría decirse que soy un exiliado económico. No quiero que me identifiquen políticamente. No quiero ser un escritor oficial. Mi compromiso es con la poesía”, ha explicado.

“Escribo desde Cuba, aunque no escriba de Cuba”, ha subrayado Rodríguez- Núñez, autor de trece libros.

Por su parte, el poemario de Carla Badillo Coronado (Quito, Ecuador, 1985) “El color de la granada”, también publicado por Visor, tiene como hilo conductor al poeta armenio del siglo XVIII Sayat Nova y a la película del mismo nombre, dirigida por Sergei Paradjanov.

El libro ha tenido como madrina en el acto de hoy a la poeta Chantal Maillard, quien no acostumbra a asistir a actos públicos de este tipo, ha dicho, pero que este poemario lo merecía.

Badilllo ha resaltado que era la primera mujer ecuatoriana en recibir el Premio Loewe y ha recordado a los emigrantes ecuatorianos residentes en España, a quien les ha dedicado su “voz”.

Así, a la entrega de los galardones, uno de los más importantes y prestigiosos en este género, dotado con 20.000 euros para el ganador y 7.000 para el Premio a la Creación Joven, han asistido personalidades de todas las esferas sociales.

Estaban los miembros del jurado, formado por alguno de los mejores poetas vivos, como Francisco Brines, Antonio Colinas, José Manuel Caballero Bonald, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena o la narradora y académica Soledad Puértolas.

Y también Rafael Argullol, Javier Sádaba, Fernando Sánchez Dragó, Eduardo Arroyo, Ana Rosetti o la exministra de Cultura y cineasta Ángeles González Sinde, el diseñador Alberto Corazón, el periodista Iñaki Gabilondo; la actriz Ángela Molina o la exalcaldesa Ana Botella.

Además de Jaime de Marichalar; el marqués de Griñón, Carlos Falcó, con su novia Esther Doña; y el diseñador Modesto Lomba, entre otros muchos. EFE

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