Compartir

“Las llaves de casa” (Ediciones Atlantis) llega en el momento
adecuado. Sofía es una mujer libre de ataduras, que aprovecha su soledad
y su falta de lazos personales para ser libre y vivir su verdadera
pasión: el violín.

Sin embargo una llamada lo cambiará todo, el
poco tiempo de vida que le queda a su madre arrastrará a Sofía a un
reencuentro difícil que lo cambiará todo. La libertad no está siempre
donde se busca, y la protagonista lo irá aprendiendo a lo largo de una
novela que escarba en el silencio.

Con un lenguaje crudo, Carmen
Estirado (1985)
se estrena cumpliendo el mismo sueño que lleva teniendo
desde niña, escribir y publicar con el viento de la crisis en contra.
“Todo el mundo me decía que lo dejara”, confiesa mientras su boca dibuja
una sonrisa. Todos se equivocaban, “Las llaves de casa” ya no están
sólo en su mente.


Qué!: ¿Es muy difícil publicar?

Hay
una cosa que siempre me ha gustado hacer: escribir. Lo tenía muy claro,
pero si es cierto que todo el mundo con el que había hablado decía lo
mismo: publicar es imposible.

Llamé a las puertas de una
editorial por probar, y la verdad es que te tratan muy mal en general,
ni siquiera se molestan en decirte que no.

Por eso pensé que esto
iba para largo, pero lo cierto es que Atlantis fue la segunda en
contestar…la primera que contestó que sí.

Q!: ¿Qué sientes al ver tu novela publicada?

Desde
niña sabía que quería escribir una novela, pero con el paso de tiempo
cada vez lo veía más lejos. Es un sueño cumplido, no imaginaba que fuera
tan rápido.

Q!: “Las llaves de casa”, ¿qué tiene la novela de autobiográfica?

Es
cierto que todo el mundo me pregunta si la protagonista, Sofía, está
basada en mí. No, Sofía es muy diferente a mí. Ella es cínica, me
reflejo más en otros personaje de la novela, aunque sí es cierto que
todos los personajes tienen algo mío.

A Sofía le gusta el violín,
se dedica a ello, pero no puede vivir de eso. Ella no tiene ningún lazo
afectivo y se busca una manera de salir adelante, por eso cuida a un
señor mayor.

Hay cosas de Sofía que me gustan. Ella es muy
valiente, afronta las cosas por muy duras que sean. En eso si me gusta
pensar que nos parecemos.

Q!: La historia, tiene su parte trágica. A la madre le queda poco tiempo…

La
novela habla de muchas generaciones, pero sobre todo de su madre. A la
madre le queda poco y por eso vuelve a tener relación con ella. De
pronto Sofía se reencuentra con ella, pero la relación es completamente
diferente, hay muchos silencios.

Q!: Usas un lenguaje muy duro, muy crudo…

¿La
crudeza? Me gusta que una historia cruda – como la de Sofía – haga que
sientas cosas cuándo la lees. Y es cierto que para eso creo que es
imprescindible haber leído mucho a Henri Miller.

También me ha
influido la psicología de los personajes de Virginia Wolf. Es
imprescindible haber leído a Virginia Wolf para aprender a escribir.

Q!: ¿Qué has aprendido de Sofía?

Ha
sido muy divertido. Había momentos en los que me molestaba lo que ella
hacía. He aprendido a enfrentarme, a chocar con una persona como Sofía.

Ser
Sofía es muy divertido. Hay momentos en los que me cae muy bien, y me
río con ella. En otros momentos le diría “de qué vas y quién te crees
que eres”.

Q!: ¿Símbolos, temas de “las llaves de casa”?

Madrid,
un negocio familiar, una casa ocupa, libertad, muchos. A veces en los
escenarios “más libres” hay mayor prisión que en otros.

Es
importante también la fuerza que te da la soledad. Sofía no tiene lazos
familiares ni profesionales importantes, por eso es muy fuerte y
valiente, a veces hasta el punto del cinismo.