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Muchas de las piezas, elaboradas en jade, cerámica, material óseo, vidrio volcánico y concha, permanecen guardadas desde hace unos 15 años en una bóveda del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) por la falta de museos para exhibirlas, dijo a Efe el jefe de registro de esa institución, Omar Talavera.

“No tenemos el espacio suficiente. Estamos hablando de más de 20.000 piezas sin exhibir que están en los diferentes sitios donde se resguarda el patrimonio cultural”, subrayó Talavera, quien es historiador.

Las piezas proceden de varias regiones del país y la mayoría van del periodo preclásico (2.000 A.C al 250 D.C.) al postclásico (900 a 1.200 D.C.), según los registros oficiales.

Los objetos “se enmarcan en la historia de Honduras durante los periodos prehispánico, colonial y republicano”, indicó Talavera, tras señalar que entre las piezas hay sahumadores, vasijas, urnas, cuencos y piedras de moler, entre otros.

El historiador subrayó que el presupuesto del Instituto de Antropología es “muy poco” y lamentó la “falta de interés” del Estado en la promoción de nuevos espacios para mostrar éstas piezas arqueológicas.

La falta de apoyo estatal es tal que, según Talavera, el Gobierno “invierte más en la selección de fútbol que en la cultura”, ya que el país apenas cuenta con unos quince museos, seis de ellos privados.

La mayor parte de éstas piezas se encuentran en el Centro Regional de Investigaciones Antropológicas (CRIA), ubicado en Copan (occidente), donde se localiza el parque maya de Copán Ruinas, importante enclave turístico hondureño, que ha sido mejorado con apoyo de España.

Mediante el Programa de Conversión de Deuda de Honduras frente a España, que administra el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), se destinaron alrededor de 1,5 millones de dólares (1,1 millones de euros) para remodelar la entrada al parque arqueológico de Copán Ruinas para una mayor atención a los turistas.

En Tegucigalpa, el Instituto de Antropología resguarda centenares de figuras religiosas, óleos y algunas arqueológicas, mientras en la Fortaleza de San Fernando de Omoa (Caribe), construida por los españoles en la segunda mitad del siglo XVIII, se guardan cañones, vestigios de barcos, entre otras.

Talavera insistió en que Honduras necesita más museos y que el Gobierno invierta más, extremo que fue confirmado por el ministro hondureño de Cultura, Tulio Mariano González, quien subrayó que los fondos estatales “son limitados”.

Además, reconoció que existen “pocos espacios” para mostrar las más de 20.000 piezas históricas hondureñas y señaló que en algunas ocasiones los objetos, principalmente los religiosos, no se exhiben “por seguridad” debido a los constantes robos en varios templos católicos.

En junio pasado desconocidos robaron al menos 70 piezas del Museo de Arte Religioso de Comayagua, en la región central del país, entre ellas la imagen de la Virgen La Dolorosa y otros objetos bañados en oro que datan de los siglos XV y XVII, comentó.

En ese sentido, González dijo que se estudia la posibilidad de que las piezas originales “queden en resguardo y se exhiban algunas réplicas”, principalmente de las religiosas para evitar el robo.

El pasado lunes, el Gobierno de Italia devolvió al de Honduras una pieza arqueológica que data del período 800-900 a.C., que fue sustraída ilegalmente del país centroamericano hace un mes, informó el ministro hondureño González, sin dar más detalles.