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“Tiene el pico caído” o “¡Parece un pollo!” son algunos de los comentarios que se podían leer este fin de semana en la red popular Weibo, el Twitter chino, donde un gran número de ciudadanos expresó su descontento con la fabricación local de la obra de Hofman comparada con el pato expuesto en la isla de Hong Kong, “un pato de verdad”.

A causa de estas quejas, centradas, sobre todo, en el pico y el estado desinflado del pato, que mide 18 metros de altura, la firma china encargada de la producción de la obra de Hofman en China decidió deshinchar el pato el viernes por la noche, el mismo día de su estreno en el Beijing Expo Garden Park (jardines al suroeste de la capital).

“Hubo algunos fallos al inflar el pato, y lo hemos ajustado durante la noche”, explicó Zeng Hui, director adjunto de la Oficina del Comité organizador de la Semana de la Moda de Pekín, poseedora de los derechos de autor del pato gigante.

Zeng detalló que “las arrugas” que mostraba el ave fueron causadas por una “insuficiente inflación”, mientras que el pico “no se montó correctamente”.

Un equipo de mantenimiento pasó ocho horas desinflando el pato y volviendo a montar su pico, hecho de 30 piezas de goma, detalló la firma encargada del trabajo.

Al parecer, la posición del pico del pato no era la correcta por lo que el ave mostraba un aspecto “menos contento”, según la opinión del público.

“Un buen diseño no tendrá el efecto esperado sin una óptima fabricación”, confesó Zeng, quien aseguró que el “pato se ha 'reanimado'”.

El creador del pato, Florentijn Hofman, quiso que su modelo de pato gigante, que evoca al pequeño juguete de goma de una bañera instaurado en el imaginario colectivo, formara también parte del país que lo acogiera. De ahí que una firma local sea la encargada de fabricar y construir la creación que se expone en el país.

Desde su “nacimiento” en 2007, el pato ha recorrido más de 10 países, entre los que se encuentra Australia o la isla de Hong Kong.