Compartir

“Un artista que produce es resultado de un bagaje cultural y ese bagaje, en el caso de Remedios Varo, no es limitado a un tema, sino (que abarca) una enorme cantidad de asuntos que le preocupaban”, explicó a Efe Marisol Argüelles, curadora de la exposición.

“La dimensión del pensamiento”, que permanecerá en el Museo de Arte Moderno de la capital mexicana hasta el 13 de octubre, recopila un total de 39 cuadros de esta artista nacida en España en 1908 y fallecida en 1963 en México, un país que la recibió cuando huyó de la Guerra Civil española.

Todos ellos relacionados con 39 libros prestados por Anna Alexandra Varsoviano de Gruen, la esposa del que fue su marido, Walter Gruen, quien se ha encargado de conservar su biblioteca.

“Nos pareció interesante reconstruir al personaje desde atrás, en lugar de ver primero las obras desde posturas más académicas, hacer un ejercicio distinto, reconstruir al personaje desde sus propias lecturas”, explicó la también subdirectora de este museo.

No es que Varo hiciera referencias directas entre lo que leía y lo que pintaba, pero sí se han encontrado muchas conexiones que han motivado esta reinterpretación de su trabajo a partir de sus lecturas.

Remedios Varo fue una “ávida lectora” y sus lecturas son de una enorme diversidad como poesía, ensayo o novelas históricas, que se han dividido para la exposición en cinco temáticas: filosofía, esoterismo, ciencia ficción y alquimia, literatura universal y psicología.

“Este rompecabezas nos hace ver un pensamiento muy diverso y complejo que tuvo muchísimos intereses y que al final se dejó ver en su trabajo, que también es diverso”, añadió Argüelles.

Para Remedios Varo, los libros fueron “el sustento de su trabajo”, y esto se nota especialmente en dos temas, la ciencia y la alquimia, muy presentes tanto en sus cuadros como en su biblioteca.

La artista se formó en la Academia de San Fernando en Madrid y en los años treinta conoció al pintor Esteban Francés, con quien se mudó por un tiempo a París y gracias a él entró en contacto con André Breton, el padre del surrealismo.

Durante la Guerra Civil española quedó del lado republicano y conoció al poeta Benjamin Péret, con quien volvió a la capital francesa hasta la invasión nazi, que los llevó a exiliarse en 1941 a México.

“Fue una mujer que vivió un tiempo difícil, de guerra, donde las artes plásticas estaban muy limitadas al género masculino, y ella dedicó mucho tiempo y mucho trabajo a eso. Fue una mujer muy firme en eso y muy ávida de conocimiento”, aseguró Argüelles.

Además de los cuadros y los libros, la exposición contiene cinco cuadernos manuscritos por la artista de ejercicios “muy personales” e “íntimos”.

Estos contienen relatos caballerescos, escritos sobre sueños, consejos y recetas de la pintora, que muestran que la escritura fue otra de sus grandes pasiones.

Las obras expuestas en “La dimensión del pensamiento” pertenecen al acervo del Museo de Arte Moderno y representa el periodo que va entre 1938, dos años antes de su llegada a México y 1963, el año en que murió.

El próximo 8 de octubre se cumplirán cincuenta años del fallecimiento de esta artista que está considerada como una de las principales figuras del surrealismo en México.