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Y que su cantante ha sido encarcelado ya dos veces y que son un símbolo de la disidencia musical de la isla.

“Somos los artistas más censurados en Cuba, tenemos una cámara en la esquina de casa apuntando hacia la puerta. Esto es porque el Gobierno nos detesta, le hemos dicho claramente que estamos contra ellos”. De forma tan rotunda se expresa, en declaraciones a EFE, Ciro Javier Díaz Penedo, guitarrista de la banda.

Músico que defiende el rock como una forma de “combate y diversión frente a la tiranía”.

Esta actitud tan decididamente anticastrista está ya en el origen del nombre de la banda. “Somos lo opuesto al eslogan 'Patria (conglomerado) o Muerte (sufrimiento)', somos Porno (diversión) y Ricardo (individuo)”, insiste.

El carácter irreverente hacia la revolución cubana se incluye en el logo de la banda: un pene en erección sustituye al martillo que cruza la hoz del clásico emblema comunista.

La provocación permanente de esta agrupación musical no gubernamental -así se denomina- ha tenido consecuencias penales. Su cantante Gorki Águila ha conocido dos veces las cárceles cubanas.

En 2003 fue condenado por tráfico de drogas -“una trampa de la policía”, asegura- y pasó dos años entre rejas. “Estaba encarcelado en una prisión de máxima seguridad en un régimen especial de máxima severidad, en condiciones paupérrimas”, relata el grupo.

En 2008, Gorki volvió a ser detenido y fue juzgado por “desobediencia”. El Tribunal Municipal de Playa de la Habana le condenó a pagar 600 pesos (30 euros) y le puso en libertad después de una intensa campaña popular y mediática.

La presión policial del régimen ha incrementado el contenido político de sus letras. “Después de que me prohibieran ejercer como profesor por no tener 'aval político', luego que nos censuraran y prohibieran nuestros conciertos, decidimos que había una sola cosa que hacer: adoptar una posición inequívoca con respecto a la tiranía castrista. ¡Abajo los Castro!”, dice rotundo Ciro Javier.

Con el disco “A mí no me gusta la política pero yo le gusto a ella compañeros” (Autoproducido 2006) la banda cambió el lenguaje y radicalizó su discurso dedicando canciones al “Comandante” o a “Las ratas dirigentes”.

Su último trabajo, “Maleconazo Ahora” (2013) está liderado por “Este año sí cae”, canción en clave rap, de ritmo caliente y con referencia directa al fin del régimen.

Este juego en el tablero político no ha impedido que Porno para Ricardo pudiera salir este mes de julio por primera vez de la isla para mostrar su trabajo al público europeo.

Tuvieron que recolectar dinero a través de un 'crowdfunding'. Inicialmente no era una gira, tocaban en dos festivales de Polonia. Pero decidieron ampliar la visita y actuar en la República Checa (Colour Fest en Ostrava y Meetfactory en Praga) y tres conciertos más en España.

Ciro se sorprende de la “buena acogida del público” y recomienda sus conciertos más por “la sobredosis de energía en la escena” que por la carga política. “En escena somos cuatro más todo el que le dé la gana de subirse a descargar. Tenemos una actitud punk”, marca con seguridad.

“Los conciertos en Barcelona tuvieron un sabor especial. Cantábamos para personas que han vivido nuestra realidad y con las cuales existe más conexión”, añade.

Respecto a la escena musical cubana, al margen de las críticas a “la burocracia, tienen algo como la agencia del Rock”, Porno para Ricardo destaca una “movida muy importante en el ámbito de la música rap -gente como Escuadrón Patriota o Los Aldeanos-” y una escena punk importante en Santa Clara, con bandas como Arrabio, Adictox y Limalia, entre otros.

De España, donde Marc Anthony es hoy número uno en ventas con “3.0”, se quedan con Loquillo y los Trogloditas y con Eskorbuto, una histórica banda vasca “anti-todo” de los ochenta que vivió una carrera rápida de excesos, con canciones que se convirtieron en himnos callejeros y con final más que trágico.

Ese espíritu punk, “te trae la verdad directa y desnuda”, planea durante toda la conversación con el grupo.

Sin embargo, preguntados por el lema “No Future”, frase de batalla, eslogan de los británicos Sex Pistols en los lejanos años setenta, la respuesta deja abierta una puerta para la esperanza: “Tiene que haber futuro, si no para qué. Eso sí, hay que vivir el presente”.